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Cremación, esparcimiento de las cenizas y custodia de las cenizas

La cremación es un ritual funerario que se practica como alternativa al enterramiento y sepelio. Consiste en la incineración de los restos mortales de la persona fallecida y la introducción de las cenizas resultantes en una urna. La urna se puede guardar en un cementerio o en casa de la familia de la persona fallecida.

Este ritual lo llevan practicando pueblos de una amplia variedad de culturas y religiones durante milenios y el procedimiento es más o menos el mismo a pesar del paso de los siglos. En la antigua Grecia y Roma, el ritual de la cremación se consideraba un acto de purificación y liberación del espíritu.

Vamos a explicar brevemente cómo se realiza la cremación. El rito funerario de la cremación implica la incineración del féretro en un crematorio situado en las instalaciones diseñadas para tal fin que se encuentran en algunos cementerios. En la ciudad de Milán, hay un crematorio en el Cementerio Lambrate en Piazza Caduti e Dispersi in Russia. En las instalaciones, se realiza la cremación, la recogida de las cenizas (en la cual no se espera que estén presentes los familiares) y la entrega de las mismas. En el Cementerio de Lambrate también hay una sala multireligiosa para la celebración de ritos religiosos que no son católicos o ritos seculares.

Las cenizas resultantes del proceso de cremación se guardan en una urna que se sella y posteriormente se entrega a los familiares de la persona fallecida o a una persona que ellos hayan designado para este fin.
Hoy en día el rito de la cremación es el elegido por millones de personas de todo el mundo. En Italia, la cremación representa entre el 8 y el 10 % de todos los funerales y su uso está aumentando por todo el país. En algunas ciudades, por ejemplo, Milán, este rito es el elegido en el 50 % de los funerales. La ciudad tiene una larga tradición de funerales de cremación: el Crematorio de Tempio (ya cerrado) se inauguró en el cementerio Monumentale en Milán en 1876 con una solemne ceremonia que fue seguida atentamente por los periódicos de la época. Milán fue la primera ciudad de Italia, y entre las primeras de Europa, en adoptar la cremación como práctica funeraria. Se convirtió rápidamente en un modelo a seguir para otras ciudades y países. El aumento de la demanda de cremación, en comparación con otros tipos de funerales, se explica por algunas de sus características particulares: la cremación se considera una práctica higiénica y, además, tiene la ventaja de que requiere menos espacio en el cementerio. Las enseñanzas católicas actuales también han desempeñado un importante papel en la elección de la cremación: aunque recomiendan que “se conserve la pía costumbre del enterramiento”, la Iglesia “no prohíbe la cremación, a menos que se elija por motivos que sean contrarios a las enseñanzas cristianas” (canon 1176). Por tanto, la Iglesia Católica permite la cremación, siempre y cuando la elección de dicha práctica no se base en el deseo de negar el dogma cristiano de la resurrección del cuerpo.

Con la legislación vigente, la cremación en Italia se puede obtener con el deseo expreso de la persona fallecida que declare en su último testamento o por la declaración voluntaria de esta decisión a sus parientes cercanos o a sus allegados antes de su muerte. Los costes de la cremación varían en función de diferentes factores, como el lugar de residencia, el lugar de la muerte y el transporte. La cremación en Italia se puede realizar en un crematorio público o privado local.

Nebulonghi puede ayudarle a respetar los deseos de su ser querido. Le orientaremos a lo largo de todos los pasos administrativos que exige la ley, organizaremos la ceremonia del funeral y el posterior transporte al crematorio en el que se incinerará el cuerpo. También nos encargaremos de recoger, con su autorización, las cenizas, que posteriormente se pueden depositar en un cementerio o, previa solicitud, se pueden confiar a la familia.

En Italia, actualmente es posible esparcir las cenizas, opción que se elige en casos en los que, por ejemplo, las prácticas funerarias tradicionales no son apropiadas. Dado que las cenizas no suponen un riesgo sanitario, también se pueden guardar fuera del cementerio, por ejemplo, en casa, donde pueden ayudar a honrar la memoria de la persona fallecida en privado, o se pueden esparcir en la naturaleza.

Una vez obtenida la autorización para la cremación, las autoridades municipales pueden autorizar al cónyuge de la persona fallecida o la persona encargada de la custodia de la urna, que guarde la urna funeraria en casa, de acuerdo con la legislación actual. La persona designada por la persona fallecida, el cónyuge o un pariente hasta sexto grado pueden presentar la solicitud de custodia de las cenizas. Para obtener la urna, en Milán, por ejemplo, se debe realizar una solicitud específica a la Oficina de Funerales, Entierros y Cremaciones. También se debe solicitar permiso para esparcir las cenizas presentando la documentación apropiada en la misma oficina.

Después de la cremación del cuerpo, se pueden esparcir las cenizas según los deseos expresos por escrito de la persona fallecida. El esparcimiento se puede realizar en áreas específicamente designadas de un cementerio autorizado, en la naturaleza o en una zona exterior privada con el consentimiento del propietario. La persona responsable del esparcimiento puede haber sido elegida por la propia persona fallecida o puede ser el cónyuge, otro familiar o un funcionario público, el ejecutor del testamento o un representante legal de la Asociación de Cremaciones en caso de que la persona fallecida fuera miembro de esta asociación.